sábado, 1 de julio de 2017

Bodega Agustinet del Grao.

Cuando se cae una espesa capa de pintura acumulada por los años a veces deja al descubierto algún secreto que ocultaba y que pocos o nadie recordaba.

En la calle del Patricio Dionisio Roselló del Grao aparece el una "O" roja en lo que parece una capa de carteles publicitarios y de pintura de varios años.

 

El edificio en su planta baja parecía cerrada desde hace años y se podía observar que en la parte superior había sido invadido por varias familias de palomas que llenaban la malla de protección con un enorme peso de excrementos...


 

La historia del edificio se remonta a la postguerra cuando D. José Agustí abre una bodega de vinos y licores, dicho propietario pronto se lo pasaría a D. Agustín Mocholí y se le conocería como bodega Agustinet. Dicho local no sólo estaría dedicado a la venta de licores sino que, como muchos establecimientos de la época, vendería huevos, café y productos enlatados según la cantidad de dinero.


1957

Quien no recuerda ir comprar con la malla huevera a las bodegas o con una botella para una cantidad de aceite, generalmente era de medio litro, con las botellas de gaseosa o zarza o con un tarro o taza para atún, besugo o anchoas.



La bodega situada en la zona del puerto junto a la conocida Calabuig aumentó la propiedad al adquirir el edificio contiguo.

 Google

Hasta el fallecimiento del propietario en 1990 D, Agustín y al local se le añadiría "Anliguo Agustinet" que terminaría por cerrar para no volver a abrir.


Dando un paseo por la zona aparece en el lateral todo lo que indicada a que se dedicaba el establecimiento, quizá el problema de las aves hizo que apareciese un rótulo que llevaba años oculto.


2017. Colección particular.

Fuentes:

Colección particular.
Biblioteca Valenciana.








jueves, 6 de abril de 2017

La calle de los Ánades.

Cuando se cruza la calle Lauria, desde correos al paseo de Ruzafa, la gente sólo ve unas largas lineas del paso de cebra en el semáforo, la mayoría ni siquiera llega a imaginar lo que existía en un lugar tan céntrico de la ciudad.

https://www.google.es/maps/@39.4690085,-0.3746708,138a,35y,180h/data=!3m1!1e3?hl=es
 Google.

Entre las calles Roger de Lauria, Mossen Femades, Pascual y Genís y el paseo Ruzafa, existe lo que parece un patio de luces entre toda la manzana, se trata del último resquicio que formó junto a su vecino el convento de San Francisco, la calle de los Ánades.

En el plano del padre Tomás Vicente Tosca se puede ver la calle del Puente de los Ánades pero no es la que nos ocupa.

1704. Detalle del Plano.

Si consultamos el grabado de planchas de cobre de Fortea de 1737. se puede apreciar un puente en el lugar que he descrito al inicio, el llamado Puente de los Ánades (P) frente a la calle del mismo nombre (C).


La acequia de Rovella llega desde la calle San Vicente al convento de San Gregorio y tuerce dividiéndose en dos ramales uno que se dirigía a la actual calle D, Juan de Austria y otro que  entraba en el muro del convento de San Francisco por la gran ermita de los Genoveses cruzando el huerto y salía por el este para torcer en dirección a Ruzafa. En la imagen anterior esta señalado en azul una parte de la acequia que salia del huerto y con el nº 80 la ermita.


El puente era lugar de paso de la gente que venía por el portal de Ruzafa para ir en dirección a la plaza del Mercado. Sobre el nombre del puente D. Vicente Boix dice que con ese nombre habían dos puentes, el más antiguo en la puerta de la Cruz de San Francisco frente a la calle de las Barcas.y que el otro puente, que es el más conocido, se halla antes de entrar en la calle Nueva de Pescadores y la del portal de Ruzafa, por debajo discurre la acequia de Rovella y que se abovedó a ambos lados del puente en 1780. El nombre tal vez sea por los ánades que vendían los pescadores y cazadores de la marchal de Ruzafa o que en ella nadaban los "coll-verts" que abundaban en la zona ya que hasta 1356 todo era marchales hasta extramuros.

Al cubrirse la acequia de Rovella, en el lado este del puente, se crea un callizo con los edificios existentes entre las actuales Mossen Femades y Roger de Lauria. Con la acequia tapada empieza a cambiar la fisonomía de la zona.

Callizo de los Ánades.

En mayo de 1831, la Junta de Policía Urbana ordena al Sr. Conde de la Concepción el apuntalamiento de edificio número 16 de la calle del Puente de los Ánades, esquina a calle Nueva de Pescadores y que en el plazo de 30 días proceda al derribo y edificación del edificio. Dicho edificio se puede ver a la derecha tras el árbol junto al puente, en la imagen anterior.

Nuevo edificio de Sr, Conde de la Concepción levantado en 1831, donde se instalará Casa Balanzá en el chaflan izquierdo y que en 1922 realizará obras para ampliar el local.

 1928. Poco después se construiría el nuevo edificio. Foto del libro Edificio Balanza. 2007.

El 15 de septiembre de 1876, por acuerdo la Sección de Estadística del Ayuntamiento queda practicable para el tránsito del público el callizo existente entre la calle Lauria y Mossen Femades y que necesita se le dé nombre, teniendo en cuenta que próximo al citado callizo existió un puente conocido por "Pont dels Anecs" y para que quede como recuerdo y se conserve en la memoria se acuerda que se le ponga el nombre de "Calle de los Ánades" firmando el 20 de septiembre de 1876 por el Alcalde Martínez Gil.
 1882.

En 1882 se realiza la tasación para la nueva alineación de casas de la calle Lauria. Los huertos de Mossen Femades ya iban desapareciendo y con la llegada del tan deseado plan de derribo del barrio de Pescadores y junto con el del convento de San Francisco y posteriormente la antigua estación condenó a la calle de los Ánades a quedar encerrada en una nueva manzana quedando fuera de los callejeros.

 Foto propia.

Por la parte de la derecha, tapada por el chaflan de la antigua Balanza, entraria la acequia por la cafetería Lauria, a los pies habría estado el Puente de los Ánades.

Fuente:

Archivo Histórico Municipal.

viernes, 17 de marzo de 2017

El portal del Cabanyal.

Los Poblados Marítimos tenían una gran cantidad de edificios coronados con miramares, por desgracia hoy sólo quedan unos pocos.

¡Qué gustosamente se saboreaba Valencia desde aquellos miramares! Teodoro Llorente hijo.


Desde el mirador del inicio de la calle José Benlliure se habrá visto pasar el tiempo y el cambio de la fisonomía urbana de los alrededores. Este mirador se puede ver en la foto panorámica de José Martínez Sánchez para la compañía de J. Laurent.

Colección propia.

Desde él se podía contemplar el puerto a finales del XIX, sobre todo las puertas de salida del Grao hacia el norte y en especial el portal del Cabanyal.

1870. El portal en el centro de la imagen de la foto de la Cia. Laurent. A la derecha del todo podemos ver al protagonista por detrás del miramar de la academia Almi y más a la izquierda el situado en la ferretería Blasco.


En el plano de 1796, se puede ver la puerta abriendo camino entre los edificios de almacenes, podríamos situarlo donde hoy se encuentra el monumento a la Paz en la plaza de la Armada Española.

En el plano solicitado por la Diputación para la mejora de Villanueva del Grao de 1856, se puede ver con muchas más construcciones en una encrucijada de calles por las que pasarían los primeros tranvías de Valencia tirados a caballos, más tarde el temido Ravachol a vapor y después los eléctricos que alginos hemos llegado a conocer, lo que provocaría el derribo y una nueva ordenación urbana de los edificios de la zona abriendo nuevas calles como la de la Reina y la del Dr. Lluch.

1856.

Poco a poco iban cayendo todos los miradores que lo acompañaban quedando como testigo de un tiempo que pasa demasiado deprisa.

viernes, 27 de enero de 2017

Calle de la Palanca.


En la calle Pintor Sorolla, entre los edificios del banco de Valencia y el antiguo banco Urquijo, existe un hueco con una puerta transparente con el anagrama del nuevo banco que ocupa el edificio de la izquierda. Este rincón es el último reducto de la calle de la Palanca.

 

Era una calle que iba desde la plaza de las Barcas (actualmente es la calle Pintor Sorolla) y finalizaba en la calle de la Cequiola (actualmente sería D. Juan de Austria). junto a la Morera.

Plano de Tomás Tosca.

En un lado de la calle había un gran huerto perteneciente al Colegio del Refugio, creado en 1711 y destinado a niñas huerfanas de militares. Más tarde, junto con el edificio de Na Monforta  se ubicaría la Escuela de Artesanos antes de construirse la de la avenida del Reino de Valencia.

1831. La calle con sus huertos.

Con fecha de 21 de septiembre de 1852, el arquitecto Ramón Estellés tiene el cargo de decorar, como manifiesta el diseño adjunto, la fachada del callejón que fue público y ahora propiedad del Sr. Marqués de San Joaquín por tanto suplica que se le conceda el correspondiente permiso para llevar a efecto la indicada obra.

Puerta en la plaza de las Barcas (hoy calle Pintor Sorolla).

En 1860 la calle ha desparecido, quedando una línea en la separación de los huertos y edificios pertenecientes a la banca de Madrid.

 En 1865 se recibe una denuncia del mal estado de los muros de los edificios y huertos recayentes a la calle de la Cequiola, siendo llevado por los juzgados de oficio, debido a la crisis de banca de Madrid se llega a la demolición en 1866. En 1871 forman parte en el concurso de acreedores de banca de Madrid.

Detalle de foto donde se ve la puerta construida

Siendo ya olvidada la calle de la Palanca de la que únicamente quedan los balcones del actual banco.

Google.


Fuentes:

Archivo Histórico Municipal. 
Biblioteca Valenciana.

jueves, 5 de enero de 2017

El kiosco de la plaza de la Reina.



En la plaza de la Reina junto a la esquina con la calle de la Paz, en el lugar que ocupa un anuncio de Picasso, se encontraba un kiosco con una curiosa historia.


El día 11 de septiembre de 1890, D. José Martínez Aparisi solicita instalar en Valencia dos kioscos “Cicerone” de su invención, cuya patente fue aceptada en julio del mismo año por el Gobierno se S. M. con una duración de 20 años. Dichos kioscos se colocarían en el centro de las plazas de la estación y de la Reyna de manera que los seis lados serían visibles al público.

 Kiosco Cicerone.


El 14 de octubre de 1890 se acepta la instalación de los kioscos con la condición de que no adquiere derecho alguno sobre la servidumbre y la vía pública pudiendo el Excmo. Ayuntamiento acordar cuando lo estime conveniente la desaparición de dichos kioscos y abonando el arbitrio correspondiente.

El 8 de noviembre del mismo año los vecinos de la zona de la plaza de la Reina realizan un escrito al Ayuntamiento en el que indican que consideran beneficioso la instalación de los kioscos ya que adornará la zona y la iluminará de noche.

El 25 de enero de 1895 los dueños de los principales establecimientos de la plaza de la Reina solicitan que desaparezca el kiosco alegando que “dicho trasto no sirve para nada práctico sino para afear los puntos más hermosos de la ciudad”, “y cuando por fin va a ser una realidad la reforma de la plaza de la Reina y la calle de la Paz resulta de mal gusto un armatoste que no sirve hoy mas que para mingitorio”



El 1 de abril el arquitecto de Distrito, una vez comprobado el estado, solicita al Ayuntamiento la desaparición del kiosco Cicerone y el 13 del mismo mes el Ayuntamiento pide el informe del concesionario del kiosco ofreciendo las reformas del mismo.

En dicho informe la empresa Martínez & cía. lamentaba que algunos comerciantes pretendiesen hacer desaparecer el kiosco que servía de sustento a unos pobres obreros y que por su forma y su emplazamiento perjudica en lo más mínimo y que funden la solicitud por no estar en armonía por su feo aspecto con el ornato y embellecimiento de las nuevas reformas. El kiosco ha dado mayor esplendor y realce a la expresada plaza siendo uno de los mejores no de España sino también del extranjero.

Como se puede ver en el plano que se adjuntaba, la reforma que más llama la atención es la colocación de un reloj de cuatro esferas iluminado con un potente foco y que el kiosco podría servir para la venta de localidades de la Batalla de Flores de la Feria de Julio.

 Boceto de reformas. 1895.


El 31 de mayo de 1895 el presidente de la Comisión propone al Ayuntamiento la desaparición del kiosco. El 16 de junio el ayuntamiento desecha la propuesta de la Comisión, solicitando la reforma del kiosco con el añadido del reloj de cuatro esferas, comunicándolo a la empresa el 27 de junio.


21 de octubre se entrega el plano del kiosco reformado.
 
El 10 de enero 1896  se comunica al Ayuntamiento que las obras de reformas aún no se han realizado, solicitando la desaparición del antiguo kiosco. El día 18 de febrero se emplaza a la empresa para notificarle la realización de las obras para la instalación del nuevo kiosco y se entrega al alguacil la Célula de notificación.

El 4 de julio de 1898, ante decisión de la Comisión de Policía Urbana de suprimir el kiosco sin oír a la empresa G. Martínez y Cia. ésta escribe al Ayuntamiento indicando que se han estado abonando los arbitrios correspondientes y que las distintas reformas del kiosco ascienden a 14.000 pts. y ante el acuerdo de elevar el arbitrio a 5 pts. diarias que son sumas no despreciables solicita seguir con la concesión del kiosco. Siendo aceptada la continuidad del kiosco.

El 11 de diciembre de 1901, el kiosco no prestaba servicio alguno y era un obstáculo para la visualidad y tránsito de carruaje, la comisión de Policía Urbana propone que sea retirado, siendo avisado al representante de la empresa el día 25 de enero de 1902. El 5 de febrero se dirigen al Ayuntamiento quejándose e informando que el reloj  presta un servicio público y que el kiosco estaba próximo a reabrir, solicitando que siga permaneciendo en la plaza.

El 4 de marzo de 1902, se le concede un plazo de 48 horas a la empresa para retirar el kiosco o se actuaría de oficio.


A la citación se presenta D. Francisco Martínez Vicent socio de la empresa dándose por enterado y para reclamar que se siga manteniendo el kiosco en la plaza de la Reina, sin recibir ninguna contestación.

El 8 de marzo dan orden al capataz de obras de desmantelar el kiosco y depositarlo en el depósito municipal de la calle de la Jordana asumiendo los gastos la empresa G. Martínez y Cía. Que ascendían a 35 pts.


El día 20 de marzo de 1902 se envía la papeleta de citación a la empresa para que pase a recoger el kiosco de los depósitos de la calle la Jordana. El 10 de abril al no acudir se le comunica que si no se presenta en el plazo de 15 días, para retirar el kiosco y pagar las costas, se procederá a su venta.

Debido a los recursos interpuesto por Elías Martínez por retirarse el kiosco, con fecha del día 24 de junio de 1904 todavía permanecía en los depósitos municipales. El 12 de agosto de 1904 se daba por concluido el tema no admitiéndose más recursos.


Esplugas.




Fuentes:
Archivo Histórico Municipal.
Hemeroteca Municipal.